Comenzamos
nuestro viaje, por la ruta de los puentes, partiendo desde la Torre del
Oro hasta que lleguemos al Puente del Alamillo.
La
Torre del Oro, comienza su historia en el
primer tercio del siglo XIII, por orden del gobernador Abù l-Ulà,
en los postreros momentos de los reinos de Taifas. Su nombre
en árabe era Borg-al-Azajal, que venía a expresar, que el
revestimiento de azulejería
dorada que destellaba al sol era como el oro y se reflejaba en el
río dañando la vista.
La
Torre del Oro, torre militar albarrana, formaba parte del sistema
defensivo de la entrada a Sevilla por su río Guadalquivir. Se encontraba
unida en su momento por una coracha (lienzo de
muralla) al recinto amurallado almohade de Sevilla y se construyó siendo
gobernador de Sevilla Abud él Olá. Formaba parte de las murallas del
Alcázar como torreón final avanzado y servía de baluarte para defensa
del puerto y puente de barcas, para lo cual, según cuentan las leyendas,
contaba con una gruesa
cadena que cruzaba el río, cerrando el puerto.
Con el paso del tiempo el
monumento pasó a ser capilla y prisión. Arquitectónicamente, es de planta
dodecagonal. Presenta tres cuerpos: el más elevado circular. El segundo es de ladrillos y
de planta hexagonal, posee decoración cerámica en cintas verdes recuadrando los
arcos(grata innovación en su época) y en el primero se superponen tres plantas cubiertas
con bóvedas de arista.